Cultura

Poemas con Jorge Guillén (2): parte 1 | Santiago Montobbio

Foto: Jorge Guillén

Legenda: “Poemas com Jorge Guillén (2): parte 1_1”

Líneas explicativas y de presentación de Poemas con Jorge Guillén (II)

 

En la presentación que tuvo lugar el 8 de septiembre de 2025 del libro La libertad de la poesía en la Llibreria Documenta, una destacada librería que celebra su 50 aniversario este año, pues se fundó en 1975, y que tiene una importante significación en la vida cultural de Barcelona y en la que ha realizado una valiosa actividad, Santiago Montobbio se refirió, en respuesta a preguntas del público asistente, a que este libro es también un libro de lecturas, y señaló cómo había intentado que en ese acto quedaran representadas algunas que en él se encuentran. Especial significación tiene la lectura de los cinco tomos de la poesía de Jorge Guillén, reunidos con el título Aire Nuestro y que el poeta barcelonés acompaña en este libro. Santiago Montobbio ha declarado siempre que despertó a la poesía con la lectura de los poemas de Guillén a los catorce años. En De infinito amor (Cuaderno del encierro) acompaña la lectura del primer y capital libro de Jorge Guillén, Cántico, y para dar entidad y relieve distintivos y propios a esta lectura y el conjunto de poemas que la acompañan y constituyen, se publicó éste de manera aparte en el Boletín de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española. El poeta barcelonés desea que igualmente se confiera esta significación y entidad a los poemas que acompañan a los de Jorge Guillén que se encuentran en este nuevo libro, La libertad de la poesía, y en el que se siguen los distintos tomos que éstos componen y no sólo su primer libro, Cántico, al que responden y acompañan los incluidos en De infinito amor (Cuaderno del encierro) y publicados como conjunto por la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española con el título “Poemas con Jorge Guillén”, y al que por tanto este conjunto continúa y complementa. Incomunidade se complace en publicar este conjunto, “Poemas con Jorge Guillén (II)”, por su significación en sí mismo como tal y a la vez con la intención de dar de nuevo una muestra escogida y relevante del libro en que se encuentra, La libertad de la poesía.

 

POEMAS CON JORGE GUILLÉN (2)

 

MI MADRE ME dice que está atenta. Atenta a las cosas y a los seres, a la naturaleza. A la luna, el mar, los árboles, las plantas. La luz, las nubes. Más que decirme que está atenta me dice quizá que pone atención, que tiene atención hacia las cosas, a lo que ve. Me habla también de cómo se fija y vigila y disfruta de las flores rosas que en nuestras plantas moradas se abren por la mañana -y se cierran por la tarde. Mi madre me dice esto, y sé que es un decir que es una verdad y una real práctica. He estado unos días revisando y volviendo a leer la versión ya revisada de las pruebas del libro que sale en otoño, y he visto en los poemas aquí escritos, en el mar, en S’Agaró, la presencia de este mar y de la luna, de los árboles, el jardín, todo lo que me dice mi madre a lo que dedica atención y mis poemas dicen que también así yo lo hago. También -lo veo-son prueba de ello los que escribo estos días. Mi madre me dice esto más o menos hace una semana, y el lunes pasado -hoy es domingo- envío ya la lista de correcciones a hacer tras mi revisión y pienso en qué puedo leer. Tengo el primer volumen de las Novelle de Verga. Había empezado su segundo libro (pero está el inicio que es la herida fulgurante de Nedda), Vita di campo. Había leído la primera novela, “Fantasticheria”, y llevaba mediada la segunda, “Jeli il pastore”. Pienso que puedo releer estas dos novelle si retomo la lectura de este libro. Al revisar mi nuevo libro, he comprobado en el original italiano fragmentos que transcribo de La lente scura de Anna Maria Ortese, he vuelto a ver que me queda medio libro por leer y me han entrado ganas de viajar con ella en los textos de este libro. Había empezado el volumen Homenaje de Guillén. Y al fin me decido por los poemas. Había leído una sección titulada “Atenciones”, que quiero volver a leer, sobre todo, entre otras cosas, por lo que me ha gustado el poema que dedica a Juan Ruiz, y lo revelador y significativo que me ha parecido algo que en él dice. Pero al abrir la sección leo estos versos: “La atención multiplica sus miradas/ Curiosas, favorables, amistosas,/ Ya atenciones: obsequios a las cosas/  Y gentes, con más luz más realizadas”. Me hace pensar en la atención que me dice mi madre dirige a las cosas, con la que ve, y que es una disposición de ánimo, y gracias a la que se dotan de vida y de sentido, como así están también en mis poemas, hijos también de la atención, y así están en los de Guillén, poemas que en esta sección llama ya “Atenciones” y en los que también nos dice y significa lo que esta atención es -vida, luz, amor. El primer poema, sí, dedicado a Juan Ruiz, todo él espléndido. Me llama especialmente su estrofa final, que señalé en una ya lejana lectura y mi colpisce de nuevo ahora: “Todo el libro conduce sin cesar hacia un hombre./ Juan Ruiz es algo más que el hueco de ese nombre./ ¡Tan persona se afirma! No me consolaré/ De nunca haber tomado con aquel Ruiz café”. “Un café nunca está lejos” es el verso de Juan Larrea que pone como epígrafe a uno de sus poemas Guillén, y con el que yo di título a una intervención sobre Europa y sus escritores en París. Tomar café con alguien, de verdad compartir la vida con él en un rato de calidez, de amistad, de mutua comprensión. Así se siente al hombre tras el nombre, a la persona que hay en los poemas. “Mi poesía, mi persona”, he escrito yo en un poema, y así vemos lo siente Jorge Guillén de Juan Ruiz y la suya -su poesía. Y de ahí el no poder consolarse de nunca haber tomado con él café. Pero este trato íntimo y de amistad, de confianza honda, nos lo dan también sus poemas, los poemas -medida de su persona, la persona misma-, y los poemas son el café que podemos tomar con él. Podría yo así decirlo de Jorge Guillén y sus poemas. Voy a su encuentro, los releo en busca de su persona en ellos, un poco como si fuera a tomar un café con él -y la intimidad y confianza que con esta expresión queremos decir, decimos. A Jorge Guillén se le ve en sus poemas. Está en sus poemas. También su poesía, su persona. Poemas a Fray Luis de León, Lope de Vega, Rubén Darío, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez. Espléndidos poemas. Recuerdo que empleé este poema que aquí está de Rubén Darío, y otro que le dedica, en las conferencias que sobre él y la Generación del 27 di en Nicaragua, y que se publicó en el Repertorio dariano de su Academia. Una iluminadora glosa de una afirmación esencial de “Más allá”. “Sed de viajero” se titula un poema, e invita a viajar, y veo que puedo también viajar en y con estos poemas de Guillén. Dice algo precioso y que es muy verdad de la belleza en el poema “Casi demasiado”, y que yo sentí y recordé con expresión de su compañero de generación Juan Gil-Albert ante nuestra primera vez en Venecia -la de Gil-Albert y la mía, unidas en este punto, en este sentir-. Aquí el poema “Casi demasiado”: “La nieve en el Vesubio, el sol sobre las aguas/ Del mar, reverberante ya de tórrido agosto,/ Naciente primavera por soleado muro,/ En la esquina de sombra ventarrón invernal./ ¿La gran belleza, Nápoles, puede ser excesiva?”. Esta gran verdad de la belleza la dice aquí de Nápoles. Pero el siguiente poema se dedica a Venecia. En “Habitación de viajero”, Italia: “Tu dalia/ De noviembre en mi mesa/ Da al día,/ Más claro, tu alegría./ Italia/ Alrededor se expresa/ Más luminosamente: a un resplandor se alía/ Para mí personal. En mi alma está impresa/ Con tu gesto esa luz, y ya mi vida es mía”. He leído en otros poemas dicha de manera sintética y genial su amor y pasión por Francia e Italia, de una manera que siento muy cerca. “Carta urgente”, “Navidad en Piazza Navona”. El final de este apartado II, el poema “Fuegos artificiales en Venecia”. Recuerdo que yo estuve en esa fiesta de la ciudad única. En la sección III, “Natural o divino”: “Pleamar. La marea se retira./ El amor se retira, ya resuelto./ Se retira la causa de las cosas”. La luz y el amor como razón de las cosas, lo que les da sentido, que he leído y leeré en otros poemas. Poemas a sus compañeros de Generación. En el de Pedro Salinas está la mención y recuerdo de la biblioteca de Coimbra que una vez recordé en un poema dedicado a Portugal. En el de Manuel Altolaguirre nos dice su temblor y su misterio, la verdad de acento único -así lo dijo Cernuda- de su poesía: “Poeta sólo poeta./ Arde en un alma la gracia/ Que alumbra y no se interpreta”. Leo estos poemas y siento en ellos esta atención por las personas y las cosas, que mi madre y yo también tenemos, y que en el caso de Guillén vemos en sus poemas, y espero pueda verse también en los míos. Y con los poemas de uno y otro podemos tomar café. He releído esta sección del volumen Homenaje de Aire Nuestro, pero en algún momento he hojeado sus páginas. Me he encontrado en los espléndidos poemas finales. Leo primero el último “Obra completa”, y después el penúltimo, “El balance”. La poesía de Guillén es vida realizada, y que se ha podido realizar entre otras cosas -porque también la inspiración, el don, y la fidelidad a él- por la atención. Leo estos días más poemas de Homenaje. Llego ayer a un poema que recuerdo comenté, “Mal vivir”. Pero al releer el otro día esta sección, “Atenciones”, pensé que podría de algún modo acompañarla con unas palabras, y así ahora lo hago. Lo que sentía y pensaba y deseaba decir ha ido saliendo, es natural, en los poemas de estos días. Que son también Atenciones, como los ha dicho Guillén. Pero me agrada repasar otra vez poemas de esta sección así titulada, “Atenciones”, y de algún modo acompañarla. Leer a un poeta cuya poesía es su persona te hace lamentar no haber podido tomar café con él. Pero tienes sus poemas. Cada poema en que más está él, en él se encarna. Un poema, como un café, nunca está lejos. (Algo hay -algo que es principio y luz en las cosas, principio de amor y vida que empieza- en estas “Atenciones”, con las que se hacen y necesitan, me parece que dice muy bien un poema al que llego después, otro día, “Floración”. Aquí unos versos que me hacen esto sentir: “Todo el pasado late en el presente,/ Y el presente no estalla: brota, brota/ Con tensión de verdor muy trabajado/ Por la más implacable primavera,/ Y dulce, sin capricho,/ Mientras el sol realza algunas hojas/ Que una brisa le ofrece”).

 

 

  1. S. Escribo estas palabras y retomo la lectura de Homenaje en donde estaba. He encontrado, tras la sección “Anotaciones” que quería acompañar, otros, algunos poemas que condecían con lo que de ellas quería decir, y he señalado alguno. Pero había más. Pero ahora llega el poema “Joven” y en lo que dice del amor y la alegría hacia las cosas, que hace que uno aún joven sea, y quiero ponerlo aquí como posdata, como un ejemplo de la atención, de las “Atenciones” que con Jorge Guillén podemos sentir. El poema “Joven” dice así: “Ya no soy joven, pero joven vivo/ Con la tensión viril de mi deseo,/ Con el impulso que conduce siempre/ Fe, salud, alegría hacia las cosas,/ Hacia quien necesito en absoluto/ Amor”. Llega, después, el final poema de esta sección, el poema titulado “A la recíproca”. Me hace sentir y esperar, en lo que dice, y me parece por ello un estupendo y esperanzador final, que también nosotros, y quizá en nuestro canto, a través de los poemas que la atención nos ha hecho escribir, podemos ser también objeto para el mundo, objeto de atención, que necesita luz y amor y con ellos se hace. Aquí, por ello, con este sentir en el ánimo desde él trasladado, el poema “A la recíproca”: “Heme aquí. Desperté. Me ciñe el mundo/ Con el sosiego amable que le impongo,/ Sosiego tan infuso en la materia/ Que impersonal irradia y se me impone./ Es grato ser objeto para el mundo”.

 

S’Agaró, 4 de septiembre de 2022

 

*

 

LA LUZ DE LUNA QUE ILUMINA UN CUARTO

leo ahora en un poema de Guillén,

por la tarde, en el campo, en casa

de mi madre. Ayer llegaba esta

luz de luna, y de luna llena,

e iluminaba nuestros cuartos, y 

se lo hice notar a mi madre.

Porque es algo que en la ciudad

no se da, o al menos a nosotros

no nos pasa. Leo esta luz de luna

llena que ilumina un cuarto

ahora en un poema, y pienso y siento

que en verdad es como una imagen

de la poesía. La luz de la luna

entra en tu cuarto, en tu intimidad,

y le da calor, lumbre, compañía,

y te la da a ti. Te busca,

te ilumina. Es alma y a tu alma

se dirige. Se hace alma. Como

la poesía.

 

*

 

LOS POEMAS DE GUILLÉN. LOS POEMAS

sobre la poesía -Mal escrito. Falta vida-,

que reencuentro y de los que podría

quizá algo decir. O no. Sólo sentirlos,

sentir su gozo y su asombro, cómo 

lo son para mí -gozo, asombro- mientras

los reencuentro. Apunto aquí -pienso

que esto es lo que hago- los versos

del poema al que en este momento

he llegado en mi lectura nocturna,

nacen, como indica el poeta, de Sócrates,

tenía subrayados y me han agradado

también esta vez muchísimo:

¿Qué es poesía? No sé.

Una existe que yo nombro

Ars vivendi, Ars amandi

Sentimiento aún de asombro

Que resplandece con fe.

 

*

 

HACIA LA POESÍA. HACIA LA VIDA.

Hacia la noche, la luz de la luna llena

que ilumina un cuarto. Hacia la poesía.

Lo que encuentras mientras cantas, lo que en el no saber sabes,

hacia la poesía, hacia la vida, hacia la noche. Reafirmar la cálida verdad de un verso

al ver cómo la luz de la luna llena ilumina un cuarto

en una casa de campo. Aquí, anoche, en un pueblo

del campo de Cataluña, en casa de mi madre.

 

*

 

HOJEO ESTE VOLUMEN DE AIRE NUESTRO, Y OTROS POEMAS,

vuelvo a leer poemas subrayados, y cualquiera también

que me sale al paso. Como me ha pasado antes, por

la tarde, con uno en que está el mar en su poder y su misterio,

su amplitud, su libertad, y que le he dado a leer a mi madre,

pues -como le he dicho- ha andado este verano por la orilla

cada tarde. Éste es un día de septiembre, aún no de octubre,

pero estamos en este pueblo de campo en que mi madre tiene una casa,

y tantos días el ir al mar desde él son así. Por esto siento quizá también

tan cerca este poema. Es de noche, hojeo este volumen

de la poesía de Guillén y vuelvo a encontrármelo

-a este poema. Quiero que diga su invitación a la vida y la libertad,

a la felicidad y la plenitud, y que diga a éstas unidas al mar

y en una pregunta, como hace el poema en su verso final.

Éste es el poema de Guillén, final de este poema mío

que lo glosa, como por otra parte hace a veces él

con autores de lo más diverso:

 

“Era ya octubre, muy templado el día.

 

Llegué del interior hasta una playa.

Por la parte más firme de la arena,

La más próxima al mar, feliz anduve.

Respiré la apertura hacia el espacio

Marino y su amplitud consoladora.

 

¿El mar no es siempre un dios que nos da aliento?”

 

Sant Jordi Desvalls, 11 de septiembre de 2022

 

*

 

LA PRECIOSIDAD DEL MAR EN L’ESTARTIT.

El don precioso que es en su espacio, en su libertad.

Tal lo leía ayer en un poema de Guillén 

que le mostraba a mi madre, y siento y vivo con ella

ahora, esta mañana de nubes con sol

-pero buena-, en este mar.

El don precioso del mar.

 

L’Estartit, 12 de septiembre de 2022

 

*

 

LA MARAVILLA DEL MAR EN LA MAÑANA,

siento su don precioso en la playa

de L’Estartit -creo que lo he dicho.

Leo por la tarde a Guillén, y llego

a una glosa de El Contemplado

de su amigo Pedro Salinas que siento

es mucha verdad y dice muy bien

el estado espiritual que da mirar

el mar, da y pide, necesita. Lo 

hemos sentido y vuelto a saber

con mi madre al contemplarlo

esta mañana, y sentir en la mirada

ese estado. Aquí y así lo dice Guillén:

“El mar es de verdad “el contemplado”.

Con más candor no se contempla nada.

El hombre logra un transitorio estado

De purificación: mar y mirada”.

 

Sant Jordi Desvalls, 12 de septiembre de 2022

 

*

 

LAS PREVISIONES DEL TIEMPO, CONFUSAS Y CON CIERTA

amenaza de lluvia, nos han hecho mella en el ánimo

de ir al mar. Confusas y equivocadas, pues veo ahora,

vemos con mi madre que hubiéramos podido ir -y siento

que mi madre pierda un día de baño en una playa

que es muy buena para ella. Leo a Guillén. Tras el café,

en sus epigramas encuentro éste, que me parece genial,

por muy cierto: 

“”Autor” sin maestría no, no existe.

¿Intento de boceto en balbuceo

Podría ser genial? Nada más triste”.

Y dos páginas más allá veo dicha en un epigrama de otra manera

la nostalgia que se siente en el mar, la raíz de vida que es

-él y la nostalgia que nos hace sentir-, y por esto, con este sentir

no haber podido practicar al nadar esta nostalgia esta mañana

aquí lo transcribo:

“Llueve, llueve, caen chuzos.

Mar de fondo. Somos buzos

 

O peces que de repente

Hallan su forma inocente.

 

Gran nostalgia en el que nada.

¿El mar fue nuestra morada?”.

Y otro epigrama luego encuentro, en la página 391,

que me remite a una glosa de “Obra completa”

que me ha gustado y que he sentido también muy verdadera.

Aquí el epigrama:

“Hay mucho que decir. La vida es corta.

             Labor no habrá completa

Si es tenaz, si persigue alguna meta.

            ¡Y tanto el arte importa!”

Y aquí la glosa, el poema en que se comenta

el sentido de una vida y una obra 

-es difícil encontrar mayor densidad 

de sentido- y que se encontraba antes,

era el último poema, el número 43 de su segunda

pieza, de “Al margen de Aire Nuestro”, que como es obvio

me ha interesado muchísimo. Aquí estos finales versos:

“¡Inagotable vida! No hay “summa” que la encierre.

No concluye el poeta de reunir palabras

Jamás sobre el papel ávido con sus blancos.

Obra acabada nunca si no se detuviese,

-Fuerza mayor- la mano que traza aún más signos”.

Podría pensar que leo y siento poemas

con Jorge Guillén, como titulé un conjunto

que acompañaba la lectura de Cántico

y di a Luce López-Baralt, quien logró

se aceptara su publicación en el Boletín

de la Academia Puertorriqueña de la Lengua

Española, que espero aún -en las instituciones

las cosas tardan. He empezado Aire Nuestro esta vez,

este verano por Clamor, por haberlo leído entero menos veces

que las muchas que he releído Cántico, para avanzar en sus volúmenes sucesivos

y concluir esta guilleniana lectura con la relectura otra vez

de Cántico. Pero ante muchos poemas que de él leo pienso y siento

que así puedo enunciar este sentir, con el título que entonces di: 

“Poemas con Jorge Guillén”. Algo dice del vivir,

del escribir, de su unión indisoluble e íntima,

y se ve del todo en este balance y perspectiva

con que juzga a éstos al considerar

“Obra completa”.

 

*

 

TÚ Y EL MAR, LA PERSONA QUE UNO ES Y EL MAR.

Tú y los otros. Dos epigramas de Guillén

me acercan la pluralidad de una persona, de la

que de joven en ceñido poema

también muy breve hablé, y de la hermandad

posible e imposible, cercana, o difícil.

Estos dos epigramas van seguidos. Éste 

empieza página -es la 418 de Y otros poemas-:

“Voy cambiando sin cesar,

Y en mí reconozco a un hombre

Ligado siempre a su nombre.

Mar tan múltiple es el Mar”.

Y éste le continúa:

“¡Si se pudiera entender

Al prójimo, siempre lejos

En su luz de anochecer!”.

 

*

 

EL EPIGRAMA QUE EN REALIDAD ES POEMA ENTERO DEDICADO AL MAR

y que ya me llamó la atención el otro día. Y aquí dos que también van seguidos

y quiero poner sin decir nada, para que se digan a sí mismos

por sentirlos en mi conciencia hermanos. Primero:

“Si en la noche de luna 

Sobre el mar, sobre el campo

Se logra y permanece un buen silencio,

La palabra “armonía”

Lo absorbe todo soberanamente,

Y posibles factores de ruptura

Callan absortos, quedan absorbidos”. 

Y después:

“¿Qué injusticias, qué abusos han dejado sus huellas

En el ser que al nacer me deparó la suerte?

Alguien tuvo la culpa si yo no puedo verte,

Poder, sin un temblor de noche sin estrellas”. 

 

*

 

Y AHORA ESTE POEMA, QUE SIENTO TAMBIÉN MUY CERCA

y quiero poner con su riqueza de enigma -de enigma

que es muy cierto, pero se puede como tal sentir y no

decir. Aquí los tres versos de este poema de Guillén,

también mío, como sintió que era suyo -también suyo- Eduardo Chillida

el verso “Lo profundo es el aire” y al poeta en preciosa carta

se lo dijo, sin más comentarios añadidos al guilleniano poema de tres versos:

“En el retorno más varío.

Mañana es la flor de mi ayer.

El amor muy largo es el mío”. 

 

Sant Jordi Desvalls, 13 de septiembre de 2022

 

*

 

EN EL PASEO POR LA MAÑANA GRIS CON MI MADRE NOS FIJAMOS,

de vuelta, en unas rosas que hay en una maceta, en una de las macetas

de unos vecinos de nuestra misma calle, que como nosotros

aman las plantas. Es una señora mayor, a la que veo cada mañana

al ir a dar un paseo. Está con una de sus hijas y una vecina.

El domingo estaba con sus dos hijas y me preguntaron

si era escritor, poeta, y estuvimos hablando un rato. A mi madre

le hizo gracia. Sí fue una conversación simpática. Ahora nos fijamos

en la belleza de estas rosas. Esto le digo a mi madre, para dar razón 

de esta belleza: Una rosa, o es una rosa. Tras el café reemprendo

la lectura de los poemas de Guillén. Llego, pronto, en sus “Variaciones”,

a “Una rosa”, y lo quiero poner aquí. Porque todo esto te puede hacer sentir una rosa,

esto le puedes pedir, por esto puede gustarte. Que lo digan estos versos

de su poema “Una rosa”, en variación de Mallarmé y como verdad

de la belleza y de un deseo ligado a ella:

 

“Une rose dans les ténèbres.

 

En el negror de la tiniebla

Que va creciendo junto al hombre,

Une rose dans les ténèbres.

 

En la noche de la jornada,

En la ancianidad de una vida,

Une rose dans les ténèbres. 

 

En la negrura del insomnio,

En el negro final del luto,

Une rose dans les ténèbres.”

 

*

 

“LIBERTAD Y DESTINO” TERMINA EL POEMA 31 DE “REVIVISCENCIAS”,

un poema conclusivo como otros he leído en este volumen.

Pero son divisa o lema estas palabras, resumen de una vida,

del impulso de una obra. Así pueden sentirse. Aquí

el poema que precede al que así termina, con el que se termina

y me agrada incorporar o trasladar a este sentir obra y vida:

“El padre lee lo que el hijo escribe,

Y por aquella página ya impresa

Late un pulso de vida trascendida

Más allá, más allá. Sin fin la empresa”.

 

*

 

EL RATO EN EL CAFÉ, LA VIDA QUE ES UN MOMENTO,

un momento para abrir los ojos, de despertar

y ser feliz. Tras el poema 37 una audaz

y muy feliz caricatura, así llamada y que consigue

ser a la vez ligera y profunda. Aquí el poema 37:

“Bar. Unos sorbos de café.

Se paga, se espera, se toma.

Son cinco minutos de pie.

Vida, ya fue, sabor, aroma.

La suerte que nos trajo a la Tierra.

Momento: se abre, se cierra”. 

Aquí la Caricatura, con su sabor a verdad y a gracia:

“En un bar que se llama “Cosmos”

Don Jorge toma su café,

Pone el pensamiento en los astros

Y ya es feliz con lo que ve”.

 

*

 

RAZÓN DE AMOR, RAZÓN DE AMOR LA VERDAD DE UNA VIDA,

y así lo dice este poema, que lleva el número 58 de “Reviviscencias”:

“No he renegado nunca de lo que amé de veras.

Tal vez algún amor hoy se encuentre remoto.

Será que asimilado circula por mi sangre.

Mi vida es coherente. Si te amé, por ti voto”.

                                                                         Y el que le sigue, la vida

dicha con su altura, la vida así

y por esto dicha:

“Viva la vida erguida.

En libros di ese grito,

Que resultó mi vida”.

 

Sant Jordi Desvalls, 14 de septiembre de 2022

 

*

 

MAR MARAVILLOSO ESTA mañana, maravilloso en su libertad. La libertad que te daba y era y hacía sentir. He tenido que decirlo en un sucinto apunte, poema, en L’Estartit. He leído poemas dedicados al mar, y que he encontrado acertadísimos, en el tomo IV de Aire Nuestro, Y otros poemas, que he leído estos días, y he traído algunos a mis poemas, a lo que escribía. Hay también un poema muy significativo y espléndido en que Jorge Guillén une su nombre al mar. Empieza así: “”Jorge Guillén”, en chino, letra a letra,/ Equivale -me dice Way-lim Yip-/ A “un vasto mar que vuelve hacia la costa””. Y Guillén, que también ha sentido y comprendido al mar, y nos lo hace sentir y comprender -éste ha sido el motivo de que empezaran a aparecer sus poemas en lo que escribía, algo de lo que en principio no tenía intención al releerlos-, hace sentir este mar, lo sitúa y pone límites. Le hace ser de determinada forma en esa fuerza para sentir que es él: “Vasto mar, vasto mar, imagen de infinito,/ Sin sospecha de límites,/ Océano que desde su oleaje/ -Movimiento en presencia de sí propio-/ No sabe de la tierra,/ Mar en ondulación de rebeldía/ Que no concluye nunca.// ¡No, no! Mar de la tierra planetaria,/ Retorno hacia la costa,/ Hasta justas orillas,/ Mar así no inhumano,/ Mar preciso entre límites,/ Vasto mar incesante hacia su forma,/ “Jorge Guillén”, un mar, un mar de China”. Estos límites que al mar le pone por sentir que puede ser él -que él es este mar- son los que necesita y por los que se encauza la fuerza de la poesía en una vida y una obra. Me han llamado la atención, y han venido por esto también a mis poemas, algunos de los poemas recapitulatorios y conclusivos en que considera éstos -vida y obra. Y tantos, tantos poemas, y en ellos tantas cosas. Recuerdo ahora cómo me ha llamado la atención y me ha llegado al que designa también como su vocación a Europa, tal término y concepto le da. Es un poema que parte de su recuerdo y visión de los trenes europeos en la Estación de Valladolid. Así lo dice: “Valladolid. En la Estación del Norte/ Mis ojos aun de niño contemplaban/ Los potentes vagones de unos trenes,/ Y releía el rótulo magnífico./ ¡Los “Grands Espress Européens”! Mis ojos/ Se me iban en pos de aquella fuerza/ Que me conduciría, sueño firme,/ -Éramos europeos- a una Europa/ Muy real, muy soñada: vocación”.

 

 

Recuerdo ahora este poema dedicado al mar y en que el mar está ligado a su nombre, al nombre del poeta. Es un poema que recordaba bien, entre otras cosas -pero ésta es fundamental- porque está incluido en la antología que con el precioso título Mientras el aire es nuestro preparó Philip W. Silver y en que leí por primera vez a Guillén a los catorce años. Lo mencioné de manera pública, y el impacto que tuvo en mí esta lectura y cómo está unido a mi despertar a la poesía, en París, donde despertó a la poesía Guillén, en una intervención en la Maison de l’Europe dedicada a cómo los escritores veíamos Europa. Era marzo de 1999. Allí, unida a esta manifestación de sentir también (porque igualmente así es en mi caso) Europa como una vocación, esta mención pública a la primera lectura de Guillén en esta Antología. Que es una antología estupenda. No se puede no leer completo Cántico, claro, es algo que nos parece imposible, pero al leer después los cinco tomos que integran Aire Nuestro pude comprobar el acierto, el tino y la ponderación en la elección de los poemas que forman esta antología. Quien la lea entra bien en Guillén, lo conoce, pese a ser una lectura parcial y no completa, casi por entero. Tiene una muy buena y ponderada visión de conjunto de todo Aire Nuestro. Y los poemas que están en ella, que son los que primero leí y leía muchas veces, los recuerdo especialmente. Y está este poema del nombre de Guillén en chino, lo que quiere decir, y unido al mar. Y tantos otros, que me llaman y asaltan al corazón al leerlos y encontrarlos en esta relectura de Aire Nuestro este verano. Ya lo había releído entero algún verano, pero hace años, y deseaba poder hacerlo. Parece que éste estoy cumpliendo este deseo.

 

Acabo el volumen de Y otros poemas y pienso que leeré el segundo volumen de las Novelle de Giovanni Verga (he leído el primero), para cambiar. Pero me encuentro hojeando el tomo último de Aire Nuestro, Final. Y me llegan y asaltan sus poemas. Recuerdo que al leer la Antología Mientras el aire es nuestro me complacía pensar, al leer los poemas que en ella había de Final, que no había en ellos declive, pese a ser los últimos que escribió, y que eran poemas que me gustaban muchísimo. Así que me decido a leer el tomo de Final. No hay mejor u otra elección, de pronto siento. Escribo esto antes de leerlo. Lo he hojeado ayer, y al así hacerlo me ha asaltado al corazón -lo he dicho- algún poema, como el que termina con el verso “Buscamos la verdad”, que yo empleé como leit-motiv en un poema de la adolescencia, a la sombra del poeta -que hacía visible en un epígrafe-. (Éste es el poema, titulado “Se busca”: “¿Y qué sentido nuestra vida tiene?/ Cierto, cierto sentido…/ La solución no viene del paisaje./ Nuestras mentes darán una sentencia./ ¿Todo imaginación? Ah, no, tampoco.// Buscamos la verdad”).  Había pensado en leer este verano todo Aire Nuestro, y, como Lope con su soneto, me encuentro que estoy haciéndolo. Había pensado en empezar con la lectura del segundo volumen, de Clamor, y continuar con los sucesivos, para acabar con la vuelta a Cántico, lectura final, pues, el magnífico primer libro. Y así lo estoy haciendo. Me he encontrado acompañando algo de lo que escribía Guillén -el mar, la vocación, la vida y obra de un poeta-, pero no es que tuviera intención de hacerlo, como he dicho. Así ha sido a partir de cierto punto en esta nueva lectura de Aire Nuestro. Nada he dicho, creo, de la lectura de Clamor, ha empezado esto después, cuando ya llevaba más leído al poeta. Pero esto no quiere decir que no me haya impresionado y no haya disfrutado de la lectura de Clamor. También me han asaltado al corazón muchos de sus poemas, y esto pasa con sus grandes poemas espléndidos pero también con algún poema breve y de carácter íntimo que he recordado siempre –“Despierto y como no estás/ No me suena el mundo a mundo./ Nunca a solas hay compás”.

 

Quiero leer Final, y así espero hacerlo. Y después de Final, y como final de Aire Nuestro, su capital principio, Cántico. No sé si escribiré de Final o de Cántico. La vida, como la poesía, es sin saber. De momento, y antes de emprender la lectura de Final, me agrada escribir estas notas.

 

*

 

EMPIEZO FINAL, Y ES UN GOZO. EL MAR, LA LUNA.

Sé que no puedo decirlo todo. Me espero así

a llegar a amor, a vida y amor. Así el final verso

de un poema -que es el 3 de “Eros amoroso”-:

“Amor a mucha vida nos sentencia”. Y el poema 5

de este conjunto, que lo cierra y recordaba -igual

que tenía subrayado el verso anterior que he transcrito-:

“Y la mano se tiende hacia la amada,

Firme trozo de círculo imperfecto

Que ya está completando

Mi deseo. La noche, silenciosa.

El instante ya vive hacia el futuro.

El largo amor se tiende sobre el tiempo”.

 

(Continua na próxima edição)

Fotografia de Santiago Montobbio.

Santiago Montobbio. Barcelona, 1966. Publicó por primera vez como poeta en la Revista de Occidente en 1988. Al recibir su primer libro, Hospital de Inocentes (1989), Juan Carlos Onetti escribió: “Muy pocas veces me produce alegría contestar a los autores que me envían sus obras. Este es un caso distinto. Me hace feliz escribirle porque su libro HOSPITAL DE INOCENTES es muy bueno y de manera misteriosa siento que coincide con mi estado de ser cuando estoy escribiendo”. También mereció el reconocimiento espontáneo de otros ilustres autores, que destacaron la belleza, fuerza y hondura de esta poesía: así, Camilo José Cela encontró “tan hondos y hermosos” los poemas, y esto escribieron Ernesto Sabato (“Son magníficos”), Miguel Delibes (“Envidio la fuerza de su verso”) o Carmen Martín Gaite (“me han conmovido extrañamente. Porque salen de un pozo muy oscuro y verdadero”). Ha publicado también Ética confirmada (1990), Tierras (1996), Los versos del fantasma (2003), El anarquista de las bengalas (2005), en la colección Biblioteca Íntima de March Editor, finalista del Premio Quijote 2006, que concedía la Asociación Colegial de Escritores de España al mejor libro publicado en el año mediante votación de sus socios, y Absurdos principios verdaderos (2011), también en Biblioteca Íntima. Ha colaborado en las primeras revistas de España, Europa y América, y ha sido traducido al inglés, francés, alemán, italiano, danés, portugués, rumano, albanés y holandés. Es autor de un libro de arte con el pintor Lluís Ribas, Els colors del blanc (2008). Se han editado dos antologías de su poesía en Francia (Le théologien dissident, Paris, 2008, y La poésie est un fond d’eau marine, Paris, 2011), una en Brasil (Donde tirita el nombre/Onde treme o nome, Sao Paulo, 2010) y otra en los Países Bajos (Desde mi ventana oscura/Vanuit mijn donkere raam, Deventer, 2016). El año 2009, después de veinte años de silencio, volvió a escribir poesía con gran intensidad, exactamente un conjunto de 942 poemas, que se ha dado a conocer en una tetralogía en la histórica colección El Bardo –La poesía es un fondo de agua marina (2011), Los soles por las noches esparcidos (2013), Hasta el final camina el canto (2015) y Sobre el cielo imposible (2016)-, y a ésta se han sumado con posterioridad los libros La lucidez del alba desvelada (2017), La antigua luz de la poesía (2017), Poesía en Roma (2018), Nicaragua por dentro (2019), Vuelta a Roma (2020), De infinito amor (Cuaderno del encierro) (2021) y Los poemas están abiertos (2023). La hispanista brasileña Ester Abreu Vieira de Oliveira ha publicado un libro dedicado a su obra poética, con un estudio de la misma y también una antología de su poesía en edición bilingüe castellano-portugués: A arte poética de Santiago Montobbio (Análise e Traduçao) (Editorial Opçao, Brasil, 2017). Su vasta obra poética ha obtenido una difusión, un reconocimiento y una trascendencia internacionales. A su labor de creación le acompaña y corresponde, desde sus inicios como escritor, una labor como ensayista y articulista. También desde el principio, escribe poesía y prosa, cauces de expresión que se entrecruzan y dialogan entre ellos en su trabajo de escritor. Santiago Montobbio publicó en la colección Biblioteca Íntima de March Editor los libros El anarquista de las bengalas y Absurdos principios verdaderos, en 2005 y 2011, respectivamente, y en 2024 publicó el libro Días en Venecia en Nueva Biblioteca Íntima de Ònix Editor, que la continúa, y ahora también este nuevo libro, La libertad de la poesía, con el que prosigue su colaboración con esta colección.

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