Cultura

Análisis Rima IV de Gustavo Adolfo Bécquer | Federico Rivero Scarani

Foto de Jason Abdilla na Unsplash

“No digáis que agotado su tesoro,

    De asuntos falta, enmudeció la lira:

Podrá no haber poetas; pero siempre

             Habrá poesía.

 

Mientras las ondas de la luz al beso

             Palpiten encendidas;

Mientras el sol las desgarradas nubes

             De fuego y oro vista;

 

Mientras el aire en su regazo lleve

             Perfumes y armonías,

Mientras haya en el mundo primavera,

             ¡Habrá poesía!

 

Mientras la ciencia a descubrir no alcance

             Las fuentes de la vida,

Y en el mar o en el cielo haya un abismo

             Que al cálculo resista;

 

Mientras la humanidad siempre avanzando

             No sepa a dó camina;

Mientras haya un misterio para el hombre,

             ¡Habrá poesía!

 

Mientras sintamos que se alegra el alma

             Sin que los labios rían;

Mientras se llora sin que el llanto acuda

             A nublar la pupila;

 

Mientras el corazón y la cabeza

             Batallando prosigan;

Mientras haya esperanzas y recuerdos,

             ¡Habrá poesía!

 

Mientras haya unos ojos que reflejen

             Los ojos que los miran;

Mientras responda el labio suspirando

             Al labio que suspira;

 

Mientras sentirse puedan en un beso

             Dos almas confundidas;

Mientras exista una mujer hermosa,

             ¡Habrá poesía!”

 

Esta Rima trata como tema la naturaleza, la mujer, el amor y los misterios del hombre, así como el misterio también de la Poesía. El poeta considera la idea de que mientras los humanos existamos, existirá la poesía porque es una parte de nuestra esencia existencial.

 

Octavio Paz en su libro “El arco y la lira” escribe: “hay poesía sin poemas; paisajes, personas y hechos suelen ser poéticos: son poesía sin ser poemas. Pues bien, cuando la poesía se da como una condensación del azar o es una cristalización de poderes y circunstancias ajenos a la voluntad creadora del poeta, nos enfrentamos a lo poético”. Con estas palabras se puede ilustrar la “esencia” de la Rima IV, en donde la Poesía, como tema, se encuentra más allá del poema, o sea, de la forma. Bécquer afirma que la Poesía puede ser hallada en la Naturaleza, en fenómenos, en ideas, en la mujer…

 

“Mientras haya un misterio para el hombre,

             ¡Habrá poesía!”    

 

Hay cuatro temas entrelazados que se hallan en las Rimas de Bécquer: la Poesía, el Amor, la Naturaleza, el Sueño. La mención de dichos temas alude a una organización que responde al estilo vital y artístico del Romanticismo. Si se los considera aisladamente, se verá que el Amor, por ejemplo, o la Naturaleza, fueron temas comunes a otras épocas y a otros estilos, (en el Renacimiento se aprecian en la poesía de Garcilaso de la Vega). 

 

La conjunción de Amor y Naturaleza vinculada estrechamente a la Poesía y al “mundo de los sueños”, nace con el Romanticismo. En este período, la Poesía como Tema, como inspiración de composiciones poéticas, surge con fuerza. Ello exige una concepción de “lo poético” y un empeño por buscar la definición de la poesía misma; por ejemplo, el poeta en esta Rima manifiesta:

 

“Mientras sintamos que se alegra el alma

             Sin que los labios rían;

Mientras se llora sin que el llanto acuda

             A nublar la pupila;

 

Mientras el corazón y la cabeza

             Batallando prosigan;

Mientras haya esperanzas y recuerdos,

             ¡Habrá poesía!”

 

Si bien no define a la Poesía, la relaciona con eventos de la Naturaleza y con los sentimientos humanos; la “teoría becqueriana” de la Poesía se funda en los siguientes términos:

 

1- La poesía es inefable, (Rima I), y constituye una esencia que está más allá del poema concreto: 

 

“Mientras sintamos que se alegra el alma

             Sin que los labios rían;

Mientras se llora sin que el llanto acuda

             A nublar la pupila; (…)

             ¡Habrá poesía!”

 

Esta “esencia” que es la Poesía está en los sentimientos y en el misterio. La Poesía preexiste al Poema, y existiría aun cuando no se escribiesen poemas, así lo demuestran las palabras de Octavio Paz arriba mencionadas.

 

2- El lenguaje, insuficiente para expresar la totalidad de “esa realidad extrasensorial” que es la Poesía, solo alcanza a trasmitir indicios, rastros, atisbos de un mundo situado siempre más allá de la palabra humana. Indicios como: 

 

“Mientras el aire en su regazo lleve

             perfumes y armonías” 

 

La inspiración del poeta y el acto creador se identifica a la Poesía con el sentimiento, porque este aparece identificado con lo femenino, con la mujer la cual a su vez se vincula estrechamente con la Poesía misma: 

 

“Mientras exista una mujer hermosa,

             ¡Habrá poesía!”

 

Por lo pronto surge la conexión profunda entre Poesía y Amor, (dos temas del autor). José Pedro Díaz otorga importancia decisiva al amor becqueriano, hasta el punto de convertirlo en núcleo organizador de esta poesía. La Naturaleza es a menudo escenario donde transcurren las emociones, los sentimientos, y los sueños. Y es también entidad viviente: 

 

“Mientras el aire en su regazo lleve

             Perfumes y armonías,

Mientras haya en el mundo primavera,

             ¡Habrá poesía!”

 

La Naturaleza es fuente de donde surgen imágenes, matriz de analogías que hacen de “el aire” un agente, un fenómeno en el que la Poesía existirá. Bécquer enfatiza el valor del futuro; es allí, en los tiempos por venir, donde la Poesía gana la partida; la repetición del verso como anáfora, (repetición de una o más palabras para dar énfasis a una idea): “¡habrá poesía!”, indica con el verbo conjugado en futuro que la Poesía siempre se hará presente.  Nada impedirá su existencia: ni la Historia, ni la indiferencia de la gente, ni siquiera la falta de poetas. La Poesía es lo absoluto más allá del poema porque se manifestará a través de la Naturaleza, los sentimientos, el amor. Esta brota de la existencia de la Naturaleza concebida como entidad que se impone por su sola presencia, como milagro o maravilla que no necesita explicación.

 

“Mientras sintamos que se alegra el alma

             Sin que los labios rían;

Mientras se llora sin que el llanto acuda

             A nublar la pupila;

 

Mientras el corazón y la cabeza

             Batallando prosigan;

Mientras haya esperanzas y recuerdos,

             ¡Habrá poesía!”

 

Estas estrofas aluden a la vida interior del hombre, alegrías y penas íntimas: “se alegra el alma, se llora sin que el llanto acuda”. Hay una contradicción o antagonismo entre “razón” y “sentimiento” que se reflejan en los términos: “corazón” y “la cabeza”. Este antagonismo es propio del pensamiento del Romanticismo, ya que la visión del mundo se opone al pensamiento racionalista del Iluminismo del siglo XVIII.

 

En la medida de que haya amor, esa “esencia” que es la Poesía se apreciará en la relación amorosa entre los amantes. Y se finaliza afirmando que mientras exista una mujer la Poesía se manifestará:

 

“Mientras haya unos ojos que reflejen

             Los ojos que los miran;

Mientras responda el labio suspirando

             Al labio que suspira;

 

Mientras sentirse puedan en un beso

             Dos almas confundidas;

Mientras exista una mujer hermosa,

             ¡Habrá poesía!”

 

“Mien-tras ha-ya   u-nos o-jos que re-fle-jen                   verso endecasílabo (11 sílabas)

             los o-jos que los mi-ran;                                    verso heptasílabo (7 sílabas)

mien-tras res-pon-da   el la-bio sus-pi-ran-do                  verso endecasílabo (11 sílabas)

             al la-bio que sus-pi-ra;”                                     verso heptasílabo (7 sílabas)

 

La estructura del poema está compuesta por 9 estrofas de 4 versos cada una, y los versos con una métrica alternada de 11 sílabas y 7 sílabas. La rima es asonante, es decir, coinciden al final de los versos solo sílabas: “mi-ran” – “sus-pi-ra”. 

 

El contenido de la Rima IV trata sobre la eternidad de la poesía, le atribuye a esta una existencia intangible e infinita que la convierte en omnipresente. En este poema radica precisamente en que se logra resumir en nueve estrofas prácticamente todas las cuestiones existenciales que el ser humano suele plantearse. Este poema hace alusiones a la naturaleza que rodea al hombre, a la naturaleza de este, a su relación con el mundo y a su vínculo con el universo. 

 

En la primera estrofa el poeta ya plantea que la poesía siempre tiene temas para tratar:

 

“No digáis que agotado su tesoro,

    de asuntos falta, enmudeció la lira:”

 

En el primer verso involucra a los lectores considerando que estos no pueden afirmar que “la lira”, metáfora de la Poesía, no tiene temas, “asuntos” para hablar. La Poesía, como tema central, está representada metafóricamente por “la lira”, instrumento musical con el que se acompañaba al recitado de poemas por parte de los griegos. La estructura sintáctica de estos dos versos está construida por un hipérbaton, (figura retórica de construcción que consiste en la alteración del orden sintáctico de las palabras en una oración); el orden lógico de la oración “debería ser”: 

 

“No digáis que agotado su tesoro enmudeció la lira (a) falta de asuntos”

 

También hay una personificación de “la lira” porque “enmudeció”; es decir, se le atribuye a un objeto inanimado aspectos y particularidades humanas. El “yo lírico”, la voz en el poema, valora que la Poesía no agotó “su tesoro”, sus valores y riquezas, que siempre tiene algo que decir. Se manifiesta una idea fundamental: el poeta proclama su convicción en la existencia de la poesía, aunque no haya poetas:

 

“podrá no haber poetas; pero siempre

             habrá poesía”.

 

Esta afirmación considera que la Poesía, como esencia o entidad, es independiente de los poetas; su existencia está más allá de quienes la escriben y hasta del propio lenguaje.  En el poema se argumenta y defiende, de manera poética, la prevalencia y pervivencia de la poesía. Esta es vista como un modo de entender la realidad, como un instrumento de comprensión del hombre, y como un procedimiento de aprehender la esencia del sentimiento amoroso.               

                                                                       

    En las estrofas 2 y 3 el “yo lírico” afirma con contundencia y convicción que en la Naturaleza, (elemento típico del Romanticismo), la Poesía se manifestará:     

 

 “Mientras las ondas de la luz al beso

             palpiten encendidas;

mientras el sol las desgarradas nubes

             de fuego y oro vista;

 

mientras el aire en su regazo lleve

             perfumes y armonías,

mientras haya en el mundo primavera,

             ¡habrá poesía!”              

 

La construcción sintáctica de estos versos se caracteriza por la repetición del adverbio de tiempo “mientras”, el cual al reiterarse constantemente da lugar a una anáfora, (es una figura de dicción consistente en la repetición de una o más palabras al comienzo de enunciados). El uso reiterativo al comienzo de los versos de este adverbio de tiempo pretende marcar la idea temporal de que los elementos de la naturaleza, el misterio en el mundo, los sentimientos, la figura de la mujer, son referentes indispensables para que la Poesía se manifieste a través de ellos aun sin necesidad de que haya poetas:

 

      “mientras el aire en su regazo lleve

             perfumes y armonías”

 

“el aire” está personificado porque adquiere atributos humanos: “en su regazo lleve”.  En la medida que el esplendor de la Naturaleza se manifieste en la vida, la Poesía se hará presente a través de este. Y es así que el poeta afirma:  

 

                 “¡habrá poesía!”           

 

El uso estilístico de imágenes visuales y sensoriales para ilustrar la idea de que la Poesía es omnipresente, se produce debido al típico estilo de los poetas románticos. La Naturaleza se constituye como uno de los temas principales del Romanticismo; y en este poema aparece como un subtema tratado. La premisa que se repite también como una anáfora, “¡habrá poesía!”, es una afirmación o idea que se da como cierta y que sirve de base para un razonamiento convincente. La forma exclamativa de esta idea ilustra la exaltación de los sentimientos propios de los poetas románticos.

 

La primavera no solo supone la llegada del buen tiempo: históricamente se ha considerado un período de crecimiento y vitalidad, es un símbolo de renacimiento:

 

  “mientras haya en el mundo primavera”   

      

En la cuarta y quinta estrofas aparecen los misterios y el destino de la humanidad como fuentes y motivos para que la Poesía también se manifieste:   

  

“Mientras la ciencia a descubrir no alcance

             Las fuentes de la vida,

Y en el mar o en el cielo haya un abismo

             Que al cálculo resista;

 

Mientras la humanidad siempre avanzando

             No sepa a dó camina;

Mientras haya un misterio para el hombre,

             ¡Habrá poesía!”     

 

Se alude a los misterios y a las cosas naturales que muchas veces se ignoran o que la razón científica no alcanza a explicar. La razón está limitada manifestándose en la expresión: “la ciencia”. En la medida en que el misterio no pueda ser abordado por la razón lógica y empírica de la ciencia, la Poesía se instalará como un conocimiento intuitivo, de inferencia que haría posible hablar sobre lo desconocido. A la vez, en esta Rima IV, se trata sobre una de las principales interrogantes del ser humano: ¿hacia dónde se dirige la humanidad?  Por lo que el poeta expresa:

   

   “Mientras la humanidad siempre avanzando

             no sepa a dó camina”       

                     

          adv. Relativo en desuso; contracción de “donde”.

 

 

fotografia de Federico Rivero Scarani

Federico Rivero Scarani, 1974, Montevideo-República Oriental del Uruguay.


Docente de Literatura egresado del Instituto de Profesores Artigas. Colaboró en diversos medios Uruguay como El Diario de la noche, Relaciones, Graffiti, y también en revistas internacionales como Archivos del Sur (Argentina) y Banda Hispânica.com (Brasil), Carruaje de Pájaros (México), InComunidade (Portugal), Resonancias (Francia), entre otras. Publicó un ensayo sobre el poeta uruguayo Julio Inverso (“El lado gótico de la poesía de Julio Inverso”) editado por los Anales de la Literatura Hispanoamericana de la Universidad Complutense de Madrid, España. Participó en antologías de poetas uruguayos y colombianos (“El amplio jardín”, 2004) y Poetas uruguayos y cubanos (“El manto de mi virtud”, 2011). Mención Honorífica por el trabajo “Un estudio estilístico de Poeta en Nueva York de Federico García Lorca”, 2014, Organizado por el Instituto de Estudios Iberoamericano de Andalusíes y la Universidad de La Plata (Argentina). Accécit 18º Concurso José M. Valverde, 2014. Fue docente de la cátedra de “Lenguaje y Comunicación”, en el Instituto de Profesores “Artigas”.- Miembro de REMES (Red Mundial de Escritores en Español), y del sitio autores.uy. Promocionado por la “Biblioteca Nacional”, Ministerio de Cultura del Uruguay y “Biblioteca del Poder Legislativo”.


Colabora con artículos, ensayos, traducciones y poemas en diversas revistas internacionales de Latinoamérica y Europa.


Obras: “La Lira el Cobre y el Sur “(1993); “Ecos de la Estigia” (1998);”Atmósferas”, Vintén Editor (Mención Honorífica de la Intendencia Municipal de Montevideo, 1999); participó en el CD “Sala de experimentación y trabajos originales”, Maldonado 2002; “Noctambulario”, CD con poemas del autor y del poeta brasilero Rodrigo Petronio recitados por Federico Scarani, digitalizados por el poeta y perfórmer Juan Ángel Italiano, (2003); “Synteresis perdida”(2005); “Cuentos Completos” (2007); “El agua de las estrellas” (2013); “Desde el Ocaso”, (2014) editado en las páginas digitales EspacioLatino.com /Camaléo.com; “Reflejos de la Oscuridad”, (2018), autores.uy. “Amor, Barniz Gris”, JustFiction Edition, Letonia, (2019),”Este no es un otoño más “, Editorial Rosae, Montevideo, (2021), “Lesbianas”, Ed. Rosae, (2022).

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