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Reseña del libro Dar la vuelta a la piedra: antologia personal (1981-2021) de Markus Hediger | Moisés Cárdenas

imagem: lalibelulavaga.com

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“Reseña del libro Dar la vuelta a la piedra: antologia personal (1981-2021) de Markus Hediger_1”

Entender a un poeta no es sencillo. Cada experiencia vital despierta sentidos y emociones en su interior. Descifrar los versos de un rapsoda implica desentrañar secretos ocultos, aunque la lírica misma sea enigmática y cautivadora. ¿Acaso no esconde algún misterio? Abrazarla significa quedar atrapado en su hechizo. La poesía equivale a voltear una roca, imagen fértil y evocadora.

 

Esta reseña aborda el volumen Dar la vuelta a la piedra, una antología personal del escritor suizo Markus Hediger (Zúrich, 1959), que reúne una selección de sus composiciones escritas entre 1981 y 2021. Editada en 2021 (con reimpresión en 2023) por Animal Sospechoso, esta versión bilingüe ofrece los originales en francés junto a traducciones al español, a cargo de un equipo integrado por José Aníbal Campos, Sara Cohen, Juan Goldín, Rodolfo Häsler y José Luis Reina Palazón. El libro, de 134 páginas, incluye un prólogo de Edgardo Dobry y una nota del autor, que sitúan la obra en la tradición europea y en la trayectoria personal del poeta. Se divide en tres secciones principales, cada una basada en uno de sus libros previos: Ne retournez pas la pierre (1996), En deçà de la lumière (2009) y Dans le cendrier du temps (2022). Hediger las denomina “romésie”, un neologismo que fusiona “roman” (novela) y “poésie” (poesía), destacando el carácter narrativo e híbrido de su escritura.

 

La estructura comienza con el prólogo “La lengua de las cochinillas: Markus Hediger a ambos lados de la piedra”, donde Dobry interpreta la obra como un ejercicio de percepción sensorial y rechazo a la racionalidad excesiva. Según él, “el poema es, constantemente, un volver a suscitar, un resucitar, lo inanimado, las cosas, lo visto que es, cada vez, un rever” (p. 8), volteando rocas para revelar miradas ocultas. A continuación, la “Nota del autor” reflexiona sobre su proceso creativo: describe sus textos como un “continuum” o “work in progress”, donde motivos como figuras infantiles y elementos naturales evolucionan con ironía y serenidad. Revela que tardó seis años en un tanka de cinco líneas, enfatizando la decantación lenta y la revisión meticulosa. Este rigor demuestra un “santo temor a la palabra”, evitando publicaciones apresuradas; en cambio, su lírica se forja con paciencia.

 

Los versos se organizan en tres “romésies”. La primera (1981-1995), de Ne retournez pas la pierre (No deis la vuelta a la piedra), incluye piezas numeradas (I a LVII) con temas como la herida natal, la nieve, el desván familiar y personajes emblemáticos (Mina, Lydia Lüscher). En el IX, se lee: “No deis la vuelta / a la piedra con su misterio / legado por la luna” (p. 23), evocando la cochinilla como símbolo de lo protegido. La segunda (1996-2007), de En deçà de la lumière (De este lado de la luz), es más introspectiva, con alusiones a la luminosidad, las sombras y pérdidas como la de la madre o amigos. Incluye homenajes a Alfonsina Storni y Georges Schehadé (Argengeorge). El VI afirma: “La luz ha sabido conquistar / mi amistad, furtivamente” (p. 53), explorando la resurrección sensorial. La tercera (2008-2021), de Dans le cendrier du temps (En el cenicero del tiempo), se centra en el paso de los años como metáfora de residuos acumulados, con reflexiones sobre el envejecimiento y la memoria urbana. En el I: “En el tranvía 3, desde mi asiento” (p. 103), se capta la soledad cotidiana. La edición concluye con una “Nota sobre los traductores” y un colofón.

 

Entre los motivos centrales, el autor explora la tensión entre lo visible y lo invisible, inspirado en simbolistas franceses como Rimbaud, Bonnefoy y Ponge. El título invierte el de su primer libro, simbolizando multiplicidad: la roca representa el enigma lunar y terrestre, bajo el cual se oculta la cochinilla, emblema del creador vulnerable. Aparecen objetos cotidianos como desvanes o tranvías, que cobran vida emocional, similar a Ponge. El desván, por ejemplo, es un “reino intermedio” entre el aquí y el allá.

 

Otro eje es la memoria y la ausencia: figuras de la infancia (abuela, tías, adultos) y amigos fallecidos como Walter Vogt evocan retornos espectrales. En el XXII: “Toda vestida de negro”, o en el XXX: “Es un atardecer. La brisa trae”, se tejen narrativas de lo persistente. La naturaleza y el tiempo marcan ciclos vitales: la nieve suspende momentos, como en el XIV: “Cuando comienza a nevar” (p. 25); la luz revive lo olvidado, según el VI (p. 53). Además, surge la identidad multilingüe: de lengua materna alemana pero escritor en francés, Hediger refleja la Suiza intercultural, con influencias latinas (Storni) y orientales (Schehadé).

 

En cuanto al estilo, su escritura es concisa, musical e híbrida, alternando verso libre, prosa poética y formas breves como el tanka. Prioriza imágenes sensoriales sobre abstracciones, alineado con Guillevic y su “dominio euclidiano”. Leitmotivs como Argengeorge crean un continuum narrativo, justificando la “romésie”. La traducción al español conserva la musicalidad, aunque pierde algunos matices fonéticos franceses, como aliteraciones en “neige” o “lumière”.

 

Dobry destaca la “suspensión” temporal, como en la nieve que detiene la lógica: “a la hora infinita entre las cuatro y las cinco” (p. 8). Influido por Montale, el poeta evita reiteraciones vanidosas, optando por densidad; sus tres libros suman pocas piezas, decantadas aquí. Hediger se inscribe en una tradición de exilio lingüístico voluntario, como Storni o Schehadé, impulsado por la creación. Su obra dialoga con el simbolismo (misterio lunar) y el objetivismo (lo inanimado como fuente emocional), de Camus y Ponge. En contexto suizo, capta intersecciones idiomáticas; en latinoamericano, conecta con Vallejo vía homenajes y viajes a Argentina.

 

Esta antología presenta a Hediger al público hispanohablante, resaltando su maestría en lo sutil. Su enfoque en lo efímero ofrece una lírica universal de la pérdida, sin sentimentalismo. La edición bilingüe invita al estudio comparativo, ideal para análisis académicos.

fotografia de Moisés Cárdenas

Moisés Cárdenas. Poeta, escritor, profesor y licenciado en Educación Mención Castellano y Literatura. Corrector de textos y activista ambiental en grupos de WhatsApp. Egresado de la ULA-Táchira. Ha publicado en antologías de Venezuela, Argentina, España, Italia y Estados Unidos.  Entre sus obras: 

Poemario, Escrito en La Habana, Fondo Editoial Ollé, 2024. Libro Relatos de cualquier tipo, Editorial Solaris de Uruguay, 2022. Poemario En el jardín de tu cuerpo, Sultana del Lago Editores, Venezuela, 2021. Publicación digital, Obra poética y narrativa, Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, volumen 208, BAT. San Cristóbal, Táchira, Venezuela, 2018. Poemario infantil Mis primeros poemas, Ediciones Ecoval, Córdoba, Argentina, año 2015. Poemario Poemas a la Intemperie. Editorial Symbólicus, Córdoba, Argentina, 2013. Poemario Duerme Sulam. Editorial Cecilio Acosta, Museo de Barinas, Venezuela, 2007. Poemario El silencio en su propio olvido, Ministerio de Educación (IPASME) Caracas, Venezuela, 2008. Ha participado con colaboraciones literarias en  Letralia, Incomunidade, Herederos del Kaos, Diario Digital Identidad Latina Multimedia de Hartford, Estados Unidos, Poesía Alcanza, Trasdemar, Alas abiertas de Latinoamérica, Revista ADEH, Asociación de estudios humanísticos.

 

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