Ensaio Literário

Poemas con Jorge Guillén (2): parte 2 | Autor Santiago Montobbio

Foto de Florian Yvinec na Unsplash

“Poemas com Jorge Guillén (2): parte 2_1”

*

 

Y AQUÍ EL POEMA 2 DE “LA EXPRESIÓN”, DEDICADO A JULIÁN MARÍAS,

cuyo hijo Javier -recuerdo sus libros dedicados en respuesta

a los míos- se nos ha muerto ahora. Es sección de la que a buen seguro

habría mucho que decir -y que sentir-, pero ahora traigo ya mismo este poema 2

unido a la vida junto a un nombre que me hace recordar una muerte,

la muerte de una vida que también la palabra sostuvo. Aquí el poema:

“Todo lo bien vivido sale en busca

De algún decir: esa palabra exacta

Donde se vive por segunda vez

A una altura mayor, que no es un acta

Documental. La voz en luz erguida

Requiero yo para integrar mi vida”.

 

*

 

Y AQUÍ EL POEMA 9 DE LA SECCIÓN QUE LE CONTINÚA,

“Vida de la expresión”, y que pongo como si lo tendiera

en el aire y fuera a la vez una invitación y una pregunta:

“”Una liberación: la poesía”.

Se nos dijo a manera de homenaje. 

Si me pongo a escribir, es que soy libre.

Si no estoy sano, yo no emprendo viaje”.

 

*

 

AQUÍ LOS VERSOS FINALES DEL POEMA “SEAMOS”, QUE PRECEDE

al poema “Se busca” con su final verso “Buscamos la verdad”:

“¿Es eso ser?

¿O ser difícilmente

Según tu vocación si las alcanzases,

Y con hijos, con obras,

Tu trascendencia en plenitud madura?”

Y el poema que le continúa,

titulado “Raíces” -aquí también, sin menos, sin más:

“El pasado pasó como presente.

Como pasado aún vive en restos rotos.

Todavía sustancia.

Fluye por raicillas,

Por raíces acaso vigorosas.

El hombre, la suprema tentativa,

Por fortuna feliz también es árbol.

¿Sin raíz, sin historia? No, jamás

Falso monstruo quimérico”. 

 

*

 

POCOS VERSOS

dicen todo. Así

“Lo indispensable”:

“Sin un verdadero amor,

Sin un quehacer verdadero

La Historia no justifica

Nuestro paso por la Tierra”.

 

*

 

EL IMPRESIONANTE POEMA “HACIA EL FINAL”, TRAS EL PRECIOSO

“Segunda carta urgente” (recuerdo la también primera carta

en Homenaje, con la que enlaza). Impresionante todo él, 

pero en estas estrofas el amor y el saber:

“¿Habrá un fin al saber?

Nunca, nunca. Se está siempre al principio

De una curiosidad inextinguible

Frente a infinita vida”.

 

Sant Jordi Desvalls, 15 de septiembre de 2022

 

*

 

“¡YO QUIERO RESPIRAR!”, LEO AL FINAL DE “MANERAS DE RESPIRAR”

-y después, “Unánimes pulmones”. No poder respirar, querer respirar ha sido grito

desgarrado que ha cruzado el mundo, y han compartido los pulmones de todos,

unánimes. Me lo recuerda el poema de Guillén que acaba con este grito

profético.

 

*

 

UN POEMA CON LA VOLUNTAD DE QUE SE DIGA A SÍ MISMO.

Es el número 23 de la sección “Esa confusión”

-el primero de ella es “Maneras de respirar”:

“Se afina en el silencio de la noche,

En sus más altas horas,

La audición de un transcurso delgadísimo

Que es tiempo

Personal, general, universal,

Casi una sensación

De espacio,

Un espacio infinito:

No cabe en nuestra mente humilde y firme”.

 

*

 

AQUÍ UN EPIGRAMA: 

”Muy docto: siente la vida

Con palabras. Mal se entera

Si por el aire le invade

Sin textos la primavera”.

A pesar de las palabras, de sentir en las palabras

a través de las palabras, sentir primero y sin más el aire, la primavera.

 

*

 

APUNTO LA GLOSA AGUDA A UN REFRÁN QUE TAMBIÉN YO

considero feroz, y por compartir el fondo moral

que hay en esta denuncia -y el amor por la vida

como aventura:

“Nos dice un refrán odioso,

Feroz: “Más vale lo malo

Conocido que lo bueno

Por conocer”. Mucho pánico

Yace en esa tradición:

Pánico a la vida misma”.

 

*

 

Y UNA AFIRMACIÓN ENLA VIDA, EN LA ESPERANZA

-en que todo es y todo salva:

“¿Será el mundo tan pobre

Que no me ofrezca nada?

A un instante muy árido

Visión es quien lo salva.

Es imposible el tedio,

Su vacío.

                ¡Palabra!”

 

*

 

Y DE LOS ÁRBOLES Y LOS HOMBRES, EN RELACIÓN

y hermandad sutil, íntima. Me agrada traer aquí

el poema “Hombre, roble”: 

 

“No es un error ser un árbol,

No es un error ser un hombre,

Aunque la energía en ser

No llegue a un punto que asombre.

 

Cambiando se va hacia forma

Que bien apunta a su norma.

 

Por esos lentos caminos

Uno es Juan, el otro un roble

Dentro de sus propios límites.

Así de veras se es noble”.

 

Sant Jordi Desvalls, 16 de septiembre de 2022

 

*

 

Y AQUÍ EL TERCER POEMA DE LOS QUE FORMAN “¿FIN DEL MUNDO?”,

que me gusta muchísimo: 

 

“Larga marcha nocturna hacia la aurora,

Hacia más luz, hacia existencia activa

Con trabajos continuos y difíciles,

Insertos en un mundo que es de todos.

Y juntos nos salvamos o perdemos,

Porque el destino sigue en nuestras manos.

 

¿Y el amor? En las bases y en las metas”.

 

ACABADO FINAL, EMPRENDO la lectura de Cántico. Y no pensaba así hacerlo. Pensaba, tras haber leído seguidos estos tomos cuarto y quinto –Y otros poemas, Final-, y hace unos días o semanas pero en este verano el segundo y tercero –Clamor, Homenaje-, dejar pasar un tiempo para volver a Guillén, para cerrar la relectura de su poesía con su magnífico principio y fundamento, Cántico. Quizá, tras dos o tres semanas en Barcelona, los días que en octubre pudiéramos volver al campo sería un buen momento. Así pensaba, me decía, mientras me acercaba al final de Final. Pero las ganas de vida y poesía, y cómo en él se dan, me hacen arrojarme a Cántico. Empezarlo. Tantos versos y poemas queridos. Únicos. Que se vuelven a decir y a decirme. A decir el mundo. Feliz de ser tan concreto. Volverá con las aves. Tantos, tantísimos. He dejado el libro en el poema en el que ahora, al principio de la tarde, me encuentro. Que es “Perfección del círculo”. En estos volúmenes de Aire Nuestro que siguen a Cántico Guillén vuelve sobre sus poemas y los glosa, y también sobre el sentido de su vida y poesía toda -su vida en poesía, puedo decir, y encontraré aquí de magistrales maneras dicho, ahora recuerdo, en el poema “Vida extrema”. Vuelve también sobre este poema “Perfección del círculo”. Quizá diga yo algo de esta relectura de Cántico esta vez, y quizá no. Quizá me suma en su disfrute, y en el gozo que me causa siempre su renovado asombro. Por si no dijera nada (y puede perfectamente ser, en el sentido de que no tengo expreso deseo de decir nada, sino casi el de no hacerlo, y hundirme en silencio en ese disfrute que me cause), pienso que quiero traer aquí este poema, el que ahora me encuentro ante los ojos y las manos, “Perfección del círculo”, con el recuerdo de que más adelante Guillén vuelve a él y lo comenta, y para que quede como testimonio de la aventura que es releer de nuevo su poesía toda, todos los volúmenes de Aire Nuestro, y la conciencia de vida y obra que en ellos se despliega, y del posible sentido de su suma, y el preguntarse por ella. Quede, de momento, este poema para ello, como testimonio, de momento o quizá como final, final que encuentro en su primer libro, Cántico, que es la mejor puerta de entrada a su poesía, y que quiero aquí traer como invitación a ella además de como testimonio de su lectura:

 

PERFECCIÓN DEL CÍRCULO

 

Con misterio acaban

En filos de cima,

Sujeta a una línea 

Fiel a la mirada,

 

Los claros, amables

Muros de un misterio, 

Invisible dentro

Del bloque del aire.

 

Su luz es divina:

Misterio sin sombra.

La sombra desdobla

Viles mascarillas.

 

Misterio perfecto,

Perfección del círculo,

Círculo del circo

Secreto del cielo.

 

Misteriosamente

Refulge y se cela.

-¿Quién? ¿Dios? ¿El poema?

-Misteriosamente…

 

*

 

Y EN “SALVACIÓN DE LA PRIMAVERA”, EL POEMA QUE PARA JUAN LUIS PANERO

(que vivía en Torroella de Montgrí, que veo desde aquí) decía

a todo Guillén, estos versos que no son finales pero sí un fundamento,

un horizonte al que tender, una afirmación en el amor, la vida y la poesía

que encontramos y por esto la buscamos -en esta poesía,

y queremos que sea también la nuestra, como aire nuestro

son sus poemas. Aquí ya sin más los versos:

“Amar, amar, amar,

Ser más, ser más aún:

Amar en el amor,

Refulgir en la luz”.

 

*

 

Y EN “PASO A LA AURORA” LA LLUVIA, Y TAL CÓMO SE SIENTE LA VEGETACIÓN Y LA TIERRA,

cómo las sentimos y respiramos, igual que el formarse y despertar

del mundo en la mañana. Lo he sentido estos días tras la lluvia.

De magnífico modo nos lo dice aquí Guillén -que es su modo-. 

El decir, el decir nuevo, y que el sentir y la conciencia lleguen

a su forma nos dice también Guillén en versos que había subrayado

y le vienen de este despertar, de este sentir nuevo al mundo

tras la lluvia. Es éste verso el que había subrayado:

“Todo es nuevo… Tan nuevo que nadie aún lo ha dicho”.

Y también éste, dos versos más allá:

“Llegarán a su forma los materiales vagos”.

Lo que siente el poeta -que es Jorge Guillén-

puede alcanzar la felicidad de ser tan concreto.

Espléndidos poemas alcanzan la forma de lo que se siente.

 

*

 

Y EL FINAL VERSO DE ESTE POEMA ADEMÁS DE VERSO ES TAMBIÉN SENTENCIA

que había empleado: “Facilidad, felicidad sin tacha”.

Y un poco antes la pregunta que Guillén sabe responder

y también nos lo dice casi por entero:

“¿La luz no es quien lo puso

Todo en su tentativa de armonía?”

 

Sant Jordi Desvalls, 17 de septiembre de 2022

 

*

 

EL FINAL DEL POEMA “ADEMÁS”, A PARTIR DE CIERTO PUNTO EN ESTE POEMA,

que la atención suscita -la atención y la comunión-, por el despertar

que es la mañana y lo que es la vida y es el mundo y sus misterios,

y a partir de ese punto seguirlo y sentir que lo acompañas en esa comunión

hasta su final:

“Hoy me asomo feliz a la mañana

Porque la vida corre con la sangre,

Y si me imponen placenteramente

Mi fatal respirar y un sonreír 

Sin causa, porque sí, porque es mi sino

Propender con fervor al universo

-Quien, réplica dichosa de los dados,

Responde con prodigios además. 

De veras se dirige a mi fervor

Esa luz sonriente en la penumbra

Del pavimento, bajo los follajes, 

Sonriente en los claros de los troncos

Y de las hojas más privilegiadas,

Entre el verdor cortés y su ciudad.

 

Todo es prodigio por añadidura”.

 

*

 

“SOY COMO MI VENTANA. ME MARAVILLA EL AIRE”, DICE EL POETA

en el poema “Una ventana”, que siento muy cerca, por cómo he vivido estos días

el sentir del aire en las calles del pueblo y en el campo, el aire

del que antes dice: “El aire está cincelado, mostrando, realzando

las hojas en la rama, las ramas en el tronco”. Vivencia del aire

y, tras esta afirmación en que se equipara con su ventana, por

lo que le maravilla el aire, siguen estos versos con este poema

con el que también siento una comunión íntima, más acusada

quizá por el aire de estos días y su sentirlo en el campo:

“¡Hermosura tan límpida ya de tan entendida,

Entre el sol y la muerte! Hay palabras muy tersas,

Y yo quiero saber como el aire de junio”. También -pienso

mientras lo leo y con estos versos comulgo- como el de septiembre.

 

*

 

EL AIRE CONCRETA LAS COSAS, LES HACE SER. ASÍ LO SIENTO

ante este maravilloso aire de septiembre que me llega

desde la ventana del cuarto en esta casa de campo,

y que es aún como más depurado y te parece da 

aún más perfil a las cosas tal como se ha vuelto tras la lluvia,

así lo siento ante el aire que me llega desde la ventana del cuarto, sí,

además del que me llega desde el poema “Una ventana” de Guillén.

y de sentir también la verdad de lo que en él el poeta dice,

cuán profundamente cierto es, y sentirlo de manera sencilla y directa,

natural, espontánea, sin necesidad de pensarlo mucho o nada,

cuando salga ahora a dar un paseo con mi madre por el campo.

 

*

 

EL SALIR HACIA LA TARDE, LA LLAMADA QUE ES, EL ENCUENTRO

contigo mismo, cómo esa tarde que buscas ya está en ti

-y por esto la buscas y la encuentras. Y así puedes

sentirla y verla en un poema de Guillén, como en estos 

versos del poema “Tiempo libre”, en el que me había quedado:

“Yo, yo soy el espejo que refleja,

Vivaces, los matices en mi fondo,

También pintura mía. Rico estoy

De tanta Creación atesorada.

Profundamente así me soy, me sé

Gracias a ti, que existes.

Me predispone todo sobre el prado

Para absorber la tarde.

¡Adentro en la espesura!

Como una vocación que se decide

Bajo esa estrella al propio ser más íntima,

Mi destino es salir.

Yo salgo hacia la tarde

Que muy dentro me guarda,

Dentro de su verdad resplandeciente,

De este calor de siesta,

De este prieto refugio,

Más remoto en su pliegue de frescura,

-Hayas, hojas de cobre

Por alguien esculpidas- 

Frente a este surtidor que nunca cesa

De ascender y caer en un murmullo

Batido por espumas,

Por chispas.

¡Cómo brillando saltan y sonando

-A merced de ese viento que es un iris-

Para todas las ondas del estanque!”.

Y a continuación el pinar que a mí también me dice infancia

y siento mío, y desde la memoria de los veranos de la niñez me habla:

“Soy yo el espejo. Vamos.

Reflejar es amar.

Y un amor se levanta en vuestra imagen

¡Oh pinos! con aroma

Que se enternece despertando restos

De mi niñez interna.

Allá, bajo el verdor inmarcesible,

Una tierra mullida por agujas.

¡Pinar!”

Y más adelante una estrofa en la que se encuentra el sentido

del título y quizá el sentido todo, y que por esto aquí traigo

-y en ella, con ella callo:

“Libre será mi tiempo

De veras derramándose entre muchos,

Escalas hacia todos.

Soy vuestro aficionado, criaturas.

Aficionado errante,

¡Ay! Que me perdería

Si tú no me salvaras,

Gloriosa,

Tensión providencial de sumo abrazo”.

 

Sant Jordi Desvalls, 18 de septiembre de 2022

 

*

 

ÚLTIMOS DÍAS EN el campo. Y en el mar. Ayer en Ampurias un mar bravo, y un viento helado que acabó por echarnos de la playa. Un paseo entonces por las ruinas. Pero fue un día precioso. Hoy, si podemos, L’Estartit. La libertad del mar. Y el sentir la vida en el campo.

 

Leo Cántico de Jorge Guillén, me animé a emprender su lectura, tras haber leído sus tomos posteriores. No sé si hice bien. Pensé en leerlo cuando volviéramos unos días aquí, al campo, en octubre, y quizá hubiera estado mejor, porque no voy a poder acabarlo. He leído poco estos días. Trabajos con las plantas, ocupaciones diversas en la casa antes de irnos. El otro día, en la terraza alta, donde a veces se nos va un rato de la tarde en mirar el cielo, mi madre acabó Un año de mi vida de Miguel Delibes, que le ha acompañado el verano. Y le ha gustado. También ha leído poco este verano. Pero hemos estado atentos a las cosas, a los seres -la luna, el cielo, la luz, el aire, el mar, la tierra, los árboles, los pájaros, las plantas. La vida en el campo o junto al mar reclamaba nuestra atención, y con ésta estaba ya colmada. Así lo hemos experimentado quizá por llevar tanto tiempo encerrados, o casi -una vida reducidísima un ya larguísimo tiempo. Por esto ha sido grato también leer los poemas de Guillén este verano. La atención que pide se ha de sentir la sentimos nosotros, y lo dije, lo escribí. Creo. Ahora veo que no voy a poder acabar Cántico. Pero pienso que vivo sus poemas y, como sus poemas, la fe de vida que son, estos días, y que esto me disculpa. Ya lo acabaré en Barcelona, será un gusto terminar de leer estos poemas espléndidos. Ayer por la noche, tras trasegar con las plantas por la tarde, tenía ya cansancio para leer. Estaba en las preciosas décimas, a las que siguen poemas que también me gustan mucho –“Siempre aguarda mi sangre”. Y las décimas, tan espléndidas muchas de ellas. “Perfección”, “Vaso de agua”. El mar en algunas de ellas, de manera estupenda dicho. De lo que es la vida de estos días, cómo estos días en sus asombros y atenciones entre la naturaleza y el gozo de poder vivirla son reflejo y testimonio puedo traer un poema que también así lo encarna y diga. Es “Clara noticia”: 

 

Todos lo crean: las hojas

En el árbol y en el seto,

Esas moradas y rojas

Florecillas -tan concreto

Lo más puro- sobre hierba, 

La penumbra que reserva

Sol ya azul en su retiro.

Mayo, su verdad, su bien

Regalan amor. -¿A quién?

-Universo hacia suspiro.

 

Sant Jordi Desvalls, 22 de septiembre de 2022

 

*

 

LA PEDRERA. TAMBIÉN ES CASA. ASÍ LO SIENTO

al volver a verla con calma 

en un paseo con mi madre,

y sentarnos en un banco

frente a ella. Vuelta a la 

ciudad. Trabajos. Interrumpí

la lectura de los poemas de Guillén,

de Cántico, como ya temía

que quizá me pasaría. 

Trabajos al irse de la casa del pueblo,

trabajos al llegar a la ciudad.

Trabajos de llegada, de despedida.

Sentir que la Pedrera también es casa.

Como lo son los poemas que aún tengo

que escribir. Que vivir.

 

*

 

“EL ALBA ES UNA OBRA”, NOS DICE GUILLÉN EN UN POEMA

de aquellos en los que me quedé, los poemas ceñidos

y breves, vibrantes, que continúan a las espléndidas

décimas. Quizá retome su lectura ahora en casa,

al volver de salir un rato con mi madre,

por el Paseo de Gracia -y sentir a la Pedrera

casa, como puedo así sentir también a la poesía.

En todo caso y antes de hacerlo recuerdo este verso.

Creo que va unido al decir y a la invitación

-y quizá incitación- a vivir, y también a continuar,

a seguir. Quizá por ello me viene y lo recuerdo.

El alba es una obra. Tus manos para esa alba.

Para hacerla con poemas, caminar a ella, dirigir

a ella tu ánimo. Con él escribir estos poemas

que lo hagan. Con el espíritu. El espíritu que resiste,

que es fuerte y también viento ligero. El alba

es una obra. Sí. Persistid. No os hundáis en el olvido.

Lo dice el poeta, el grillo. Lo dice la memoria.

Lo dice lo que queremos. El amor al que tendemos,

el amor con el que hacemos las cosas. Por el que

el alba es una obra.

 

LEO ESTOS POEMAS breves y ceñidos de Guillén. La afirmación que recordaba está en el verso final del poema “Único pájaro”. Le sigue el poema “Siempre aguarda mi sangre”, que así, de esta manera -siempre- me ha acompañado. Al empezar la sección, el poema “Fe”, espléndido, también recordado siempre. Le sigue “Ciudad en la luz”. Y entre estos poemas intensos dos seguidos que me hacen pensar en y recordar los días en el campo, la esperanza que son, “La hierba entre las tejas”, y “El mar en el viento”, con este verso último: “-Embriágame, viento, profundizo hasta el mar”. He citado los versos finales, pero me he precipitado con ello, porque el primer o primeros versos de los dos poemas nos hacen entrar magníficamente en lo que son y en ellos nos espera -el verso, los versos finales. Así empieza “La hierba entre las tejas”, y es principio que me agrada muchísimo, que siento comparto: “Es alegre la hierba entre las tejas”. Y así empieza el poema “El mar en el viento”: “Aquí, por esta calle el viento llega/ como una dicha que precipitara/ La entrega/ De sus profundidades cara a cara”. El poema empieza, nos invita a entrar en él, lo vivimos, y culmina en su final. Culmina en su intención. Así sucede con estos dos poemas que me hacen recordar los días en el campo, recordarlos ya en la ciudad. Hay que vivir. Recordar, buscar. El alba es una obra.

 

Barcelona, 25 de septiembre de 2022

 

UN RATO EN el jardín. Buscar un espacio y un tiempo de calma. Árboles, aire, la sombra tutelar de la Pedrera que nos vigila desde su azotea. Primera vez que venimos estos días, ahora por la tarde. Días de trabajos, de irse instalando en la vuelta a la ciudad. Buscar en ella este espacio. Buscar también los poemas de Guillén, del espléndido Cántico, también como un espacio y tiempo de paz, de alta vida. Ayer leí los primeros sonetos del capítulo de sonetos de esta sección en que me quedé y estoy leyendo con grandes pausas por haber coincidido con la vuelta y sus trabajos. En estos sonetos primeros la búsqueda y el ansia de una forma, y de luz. Vida que en ella se pueda decir. Voy a retomar su lectura ahora. Pero la vida es la búsqueda de una forma. En la que poderla decir, y en este decirla vivir. Y en ella ser luz. La poesía, luz.

 

ESTOS VERSOS ENCUENTRO: “Ser henchido de ser jamás empieza/ Ni termina. Amor: tú siempre añades./ Creo en la Creación más evidente”. En otros sonetos plenos la luz, el amor. No en vano empiezan, como el libro mismo, como este Cántico, con un despertar (“Amanece, amanezco”). Así en este primer poema dicen sus versos finales: “Mundo en resurrección es quien me salva./ Todo lo inventa el rayo de la aurora”. De esta manera magnífica termina el siguiente soneto, “Hacia el poema”: “El son me da un perfil de carne y hueso./ La forma se me vuelve salvavidas,/ Hacia una luz mis penas se consumen”. Tenía estos versos adentro, y me acompañaban. Me hace volver a ellos esta afirmación en el amor, la convicción en ella dicha que el amor siempre añade. Afirmación que comparto. Porque el amor siempre da -y da más. También el amor con que se escribe y con el que se lee, con el que te adentras en la poesía. La luz, el amor, la poesía. Para sentir y decir la vida.

 

*

 

EL AIRE. EL AIRE DE LA TARDE.

El aire entre los árboles, entre

los poemas. El aire, que es

de ti, y tú del aire. El aire

de todos, para todos, como es

también la poesía. Aire nuestro.

 

Y AQUÍ EL canto a la vida, a la realidad y a las cosas, que está en el poema siguiente de aquel en el que me había quedado y quiero traer aquí: “Realidad, realidad, no me abandones/ Para soñar mejor el hondo sueño”. La realidad, para soñar. Soñar el hondo sueño. De ella y de él el canto. De la vida, su sueño alto.

 

Y EL POEMA “Vuelta a empezar”, con su recordado principio (“Está lloviendo aún de los llovidos/ Castaños”), y del que me colpisce su espléndido final: “¡No! Del propio vacío, mientras causa/ Mi desazón, resurge el fiel asedio:/ Al encanto inmortal la nueva frase”. Sí, todo hacia el poema. También la soledad, el pesar, la angustia. El asedio inabdicable y con el que volver a decir, encontrar una nueva forma. Para decir la vida. El arte y el poema, constante vuelta a empezar. Cada poema, cada lluvia en él es nueva. Ha de llover en él de nueva manera. Un poema, si es un verdadero poema, es siempre una vuelta a empezar, en el que el arte llueva de otra manera.

 

UN POEMA QUE lleva el epígrafe de Mallarmé “Une rose dans les ténèbres” sobre el que Guillén volvía en otro poema de otro volumen de Aire Nuestro, de un modo que me tocó el corazón. Y este poema, “Cierro los ojos”, en que se encuentra el primer toque de atención sobre este verso de Mallarmé y su fascinación por él, es espléndido. Y su sentido, la riqueza de significaciones que siento le inspiran. Y a él se acompasan, se suman, y dice de manera condensada y propia en el terceto final: “Mi certidumbre en la tiniebla final,/ Tenebroso el relámpago es más mío,/ En el negro se yergue hasta una rosa”. Sentir así la oscuridad, lo oscuro. Que sientas la sombra aún más tuya, y sepas en lo negro tener conciencia de la rosa que en el negro se encuentra. Es tu conciencia -y labor de tu conciencia. Y de tu arte. Poeta.

 

EN EL CAPÍTULO IV de esta sección 3 de Cántico, del despertar a la noche. El ciclo de la vida. Preciosos poemas de la naturaleza -la riqueza de la vida, el asombro que su magia causa. El árbol que busca su dios, la hoja que cae. El otoño. Todo, todo en su ritmo y su latido, en el buscar escucharlo dentro de su savia. En este viaje entre el despertar y la noche escojo dos preciosos poemas que van seguidos y están hacia el final, antes de que llegue la noche. Porque dicen todo -o todo lo que pueden decir, según siento, según mi sentir. Aquí van en su riqueza de sentido que puede parecer y sentirse infinita:

 

ASÍ

 

        ¿Te esconde tu dolor? Te busca el mío.

Ni ahora tanta dicha gozada se oscurece

        Ni se vela jamás el gran destino:

Sentirse juntos ser, y ser contra la muerte.

        ¿Dolor? Furor de ser. Así sufrimos.

 

*

 

AMOR DE MUCHOS DÍAS

 

Entre viandas, frutas, dulces, manteles, platos,

Entre el hervir y el congelarse, tú misma, tú,

Idéntica a tu forma feliz en los trabajos,

Sin contraste, continua, sobre el esfuerzo tú.

 

LEER CÁNTICO en un jardín. Buen espacio para Cántico. El aire entre los árboles, la verdad que en él sentimos. La tarde nos susurra. Y se puede cantar, y dar gracias por ella.

 

Barcelona, 28 de septiembre de 2022

 

(termina na próxima edição)

 

fotografia de Santiago Montobbio.

Santiago Montobbio. Barcelona, 1966. Publicó por primera vez como poeta en la Revista de Occidente en 1988. Al recibir su primer libro, Hospital de Inocentes (1989), Juan Carlos Onetti escribió: “Muy pocas veces me produce alegría contestar a los autores que me envían sus obras. Este es un caso distinto. Me hace feliz escribirle porque su libro HOSPITAL DE INOCENTES es muy bueno y de manera misteriosa siento que coincide con mi estado de ser cuando estoy escribiendo”. También mereció el reconocimiento espontáneo de otros ilustres autores, que destacaron la belleza, fuerza y hondura de esta poesía: así, Camilo José Cela encontró “tan hondos y hermosos” los poemas, y esto escribieron Ernesto Sabato (“Son magníficos”), Miguel Delibes (“Envidio la fuerza de su verso”) o Carmen Martín Gaite (“me han conmovido extrañamente. Porque salen de un pozo muy oscuro y verdadero”). Ha publicado también Ética confirmada (1990), Tierras (1996), Los versos del fantasma (2003), El anarquista de las bengalas (2005), en la colección Biblioteca Íntima de March Editor, finalista del Premio Quijote 2006, que concedía la Asociación Colegial de Escritores de España al mejor libro publicado en el año mediante votación de sus socios, y Absurdos principios verdaderos (2011), también en Biblioteca Íntima. Ha colaborado en las primeras revistas de España, Europa y América, y ha sido traducido al inglés, francés, alemán, italiano, danés, portugués, rumano, albanés y holandés. Es autor de un libro de arte con el pintor Lluís Ribas, Els colors del blanc (2008). Se han editado dos antologías de su poesía en Francia (Le théologien dissident, Paris, 2008, y La poésie est un fond d’eau marine, Paris, 2011), una en Brasil (Donde tirita el nombre/Onde treme o nome, Sao Paulo, 2010) y otra en los Países Bajos (Desde mi ventana oscura/Vanuit mijn donkere raam, Deventer, 2016). El año 2009, después de veinte años de silencio, volvió a escribir poesía con gran intensidad, exactamente un conjunto de 942 poemas, que se ha dado a conocer en una tetralogía en la histórica colección El Bardo –La poesía es un fondo de agua marina (2011), Los soles por las noches esparcidos (2013), Hasta el final camina el canto (2015) y Sobre el cielo imposible (2016)-, y a ésta se han sumado con posterioridad los libros La lucidez del alba desvelada (2017), La antigua luz de la poesía (2017), Poesía en Roma (2018), Nicaragua por dentro (2019), Vuelta a Roma (2020), De infinito amor (Cuaderno del encierro) (2021) y Los poemas están abiertos (2023). La hispanista brasileña Ester Abreu Vieira de Oliveira ha publicado un libro dedicado a su obra poética, con un estudio de la misma y también una antología de su poesía en edición bilingüe castellano-portugués: A arte poética de Santiago Montobbio (Análise e Traduçao) (Editorial Opçao, Brasil, 2017). Su vasta obra poética ha obtenido una difusión, un reconocimiento y una trascendencia internacionales. A su labor de creación le acompaña y corresponde, desde sus inicios como escritor, una labor como ensayista y articulista. También desde el principio, escribe poesía y prosa, cauces de expresión que se entrecruzan y dialogan entre ellos en su trabajo de escritor. Santiago Montobbio publicó en la colección Biblioteca Íntima de March Editor los libros El anarquista de las bengalas y Absurdos principios verdaderos, en 2005 y 2011, respectivamente, y en 2024 publicó el libro Días en Venecia en Nueva Biblioteca Íntima de Ònix Editor, que la continúa, y ahora también este nuevo libro, La libertad de la poesía, con el que prosigue su colaboración con esta colección.

Qual é a sua reação?

Gostei
0
Adorei
0
Sem certezas
0

You may also like

Comments are closed.